Ricardo Dominguez Alcaraz

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Blog sobre Fotografía y la vida, que al final vienen a ser lo mismo.

El Stock

Una mañana cruzando el pont de la Mar, aquí en València, me encontré a un fotógrafo que fue profesor mío en la EASD. Es uno de estos a los que llamo "fotógrafos de raza", es decir, de los que hacen fotos y se dejan de cuentos. También es de estos, y es algo que siempre se lo he valorado, que no tiene problema alguno en darte una opinión honesta si se la pides, sea buena o mala, pero siempre con educación y sobretodo con fundamento. Además es de los de ayudarte en lo que pueda, de los que hacerte un favor no es, como lo es para muchos, un intercambio de algo. Bien, después de saludarnos y contarnos un poco cómo nos iba la vida, le dije que me acababa de meter en una agencia de stock de fotos. Lo primero que me dijo fue: "¿pero es que eres gilipollas o qué coño te pasa?".

© Ricardo Dominguez Alcaraz

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Dejando de lado lo de si soy gilipollas o no, cosa que puede dar para un debate, me explicó que mis fotos son fotos de galería, no de agencia, que bien que lo sabe él que lleva más de 30 años en una. Yo le expliqué que no tenía intención de subir nada de mi portfolio, que iba a usar la agencia como un sitio donde poner otro tipo de imágenes y que, para que estuvieran en un cajón, mejor en un sitio en el que pueden dar algo de dinero, que hay que comer. Visto así, me dio su bendición y una advertencia: "ni una puta foto del portfolio". Siempre he tenido claro que a la agencia no iba a subir ninguna de ellas, pero nunca está de más que alguien al que aprecias y aprecia lo que haces te lo recuerde.

Y es que las agencias de stock son lugares cuanto menos curiosos. Ahí puedes comprar licencias para usar una imagen en diversos ámbitos: prensa, editorial, publicidad, ... Así que las imágenes suelen ser bastante conceptuales y están etiquetadas y ordenadas para que al buscar encuentres lo que necesitas. Hay de todo, desde fotos que emanan una felicidad exasperante a fotos realmente oscuras e inquietantes. Desde fotos donde no hay ni solo un filtro sin usar a fotos que no sabes bien si han pasado por el revelado digital de rigor. Para resumir podemos decir que en su mayoría son fotos efectistas, hechas para ser compradas, consumidas y a otra cosa. Es como un zoco, un mercado o una discoteca a las 4 de la mañana.

Cuando me metí sabía, tenía totalmente claro, que no iba a ser mi principal fuente de ingresos. Ni de lejos. Primero por el tipo de imagen. No hago unas imágenes del tipo que triunfan en las agencias, no son efectistas (por suerte), pero al mismo tiempo pueden ser lo suficientemente vendibles. En segundo lugar, hay que dedicarte en cuerpo y alma a hacer fotos para stock, subir y subir cantidades ingentes de material, que te lo acepten y ser capaz de salir arriba en los resultados de búsqueda de la agencia.

Yo no iba, ni pretendía, dedicarme 24/7 a ello. Para mí, la inclusión en la agencia es una forma más de ganar algo de dinero y, de paso, dar salida a otro tipo de imagen más allá de las de mis ensayos. Una pata más de la mesa, algo en lo que podía además diversificar la producción y no estar siempre pensando en los proyectos. No sé si una forma de escape, pero sí una forma de hacer otras cosas y sacarles rédito económico. Al hacer algo necesito ver que tiene una utilidad, sentir que es por y para algo, trabajar para una agencia me sirve como esa excusa perfecta para hacer imágenes más allá de mis ensayos.

© Ricardo Dominguez Alcaraz

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Hay gente que se lo toma más bien al contrario, como su modo de vida, su lugar principal de trabajo. En cierta forma los admiro. No es nada fácil hacer, o tener que hacer, fotos insulsas en su mayoría, 700 imágenes de una misma cosa y venderlas. No es una crítica, los admiro de verdad, son como los obreros de la Fotografía. Yo no podría vivir con ese estrés de estar pendiente de qué quiere la gente, cuando en general nunca se sabe qué coño queremos. Tampoco es fácil, ni para éstos, subsistir en medio del ecosistema de las agencias. No sólo ya por la competencia feroz y sin pudor alguno, sino por lo que se paga por imagen. Años antes, me contaba este profesor, sí que podías vivir más o menos bien de lo que vendías en una agencia. Hoy, para eso tienes que ser una estrella. Y ni aún así.

Voy a tratar de explicar a grandes rasgos cómo funciona el tinglado. Para empezar, no todas las imágenes que subes son aceptadas. Tienen que tener unos mínimos de calidad técnica, estar bien etiquetadas y descritas (si no, no las encontrará nadie) y, oh sorpresa, ser una imagen vendible. Es lo que más se valora, el que esa imagen pueda venderse o no. Esto es un negocio, no lo olvidemos. Una vez la aceptan, se sube junto a las miles de imágenes más o menos parecidas a la tuya y a esperar. Si la has etiquetado bien y la imagen es sobre algo que se suele buscar, saldrá más o menos arriba en las búsquedas. Y cuanto más la vendas, más arriba saldrá. Como veis, hay cierta meritocracia en tu posición dentro del buscador. El negocio, ya sabéis. Cuanto más vendas en general, más arriba saldrán tus imágenes, lo que significa que tendrás más ventas aún. Así que es importante salir arriba porque, por lo general, al buscar nos apañamos con lo primero que encontramos. A no ser que busquemos algo muy específico, no miramos más allá de la segunda o tercera página del buscador. Ergo, la posición de salida es esencial.

Como sabéis, al comprar una imagen en una agencia lo que compras es una licencia de uso. No la imagen en sí, sino el derecho a usarla (y ganar dinero a través de ella, directa o indirectamente). Por ello, la misma imagen se puede vender las veces que sean, a no ser que la compren en exclusiva (cosa que no, amigos, no pasa). Según como tú licencies la imagen (hay varios tipos) y del uso para el que sea comprada, el precio varía. No es el mismo precio si es para ilustrar una noticia en un medio local que una portada de un libro best-seller o una publicidad a nivel mundial. Somos gilipollas pero no tontos, aunque a veces eso no se nota.

© Ricardo Dominguez Alcaraz

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¿Por qué? Pues por qué vamos a comisión con las agencias. Es decir, tu te llevas un porcentaje de la venta y la agencia otro (es el mercado, amigo). Tu porcentaje es una mierda, realmente bajo, y para subirlo tienes que, oh otra sorpresa, ser rentable. Es decir, cuanto más vendas, más porcentaje te llevas, tanto en general como de una imagen en particular. Las agencias te valoran por la rentabilidad, no por la calidad. Por ello, y esto es opinión y el motivo de la bronca que os he contado al principio, no hay que fliparse con las agencias de stock ni subir tu mejor material: simplemente no te lo van a pagar como se debería.

De hecho, es algo parecido a ser un agricultor: tú trabajas la tierra, plantas semillas y árboles, cuidas que no hayan plagas, rezas para que llueva cuando tiene que llover y que haga sol cuando toque, recolectas, lo presentas bien en las cajas, cuidas que no haya ningún fruto u hortaliza tocado o "feo", lo llevas a la cooperativa o distribuidor. Y rezas más y más fuerte aún aunque no seas creyente. Luego vas a un Mercadona/Carrefour/frutería/badulaque de la vida y ves que el kilo de lo que has producido se vende a 2 Euros. Vas a ver el extracto de lo vendido y ves que a ti te lo han pagado a 30 céntimos como mucho, y eso siendo generosos. Te dicen que debes dar gracias por venderlo, que si mira la economía cómo está, que si tal o cual. Y al final de lo que tienes que dar gracias en realidad es de poder cubrir gastos con lo que te han pagado por kilo.

Con el tema fotográfico es algo parecido. Mucha gente come y le pone la gasolina al coche gracias a tus imágenes, pero el último que come y pone gasolina (si no está cara) eres tú. Por ello no hay que fliparse con las agencias, no vas a vivir de ellas. Si tú que estás leyendo esto lo haces, me gustaría saber tu historia. También, ya de paso, si te sientes contento/a con las imágenes que tienes que hacer, si te han aportado algo o simplemente es algo que hay que hacer para pagar facturas y que peor sería estar en una mina. De verdad tengo interés en saberlo porque, como he dicho, lo admiro.

Para acabar, un consejo. No hay que usar imágenes sin permiso, "robarlas" y usarlas para ganar dinero sin una licencia de uso. Creedme que adquirir una os va a costar bien barata, de hecho las agencias incluso ofrecen bonos, como si fuera esto la EMT o el Metro. A nosotros, los fotógrafos, por poco que nos llegue nos ayuda a pasar el mes, o cuanto menos, a pagarnos un café. A vosotros, enseguida recuperaréis el gasto de comprar la licencia y dispondréis de un archivo (no olvidéis que las imágenes son archivos, todo unos y ceros) perfectamente preparado, de calidad, para lo que sea que necesitéis la imagen. Hacednos un favor: comprad. Haceros un favor: comprad. Y si es directamente, igual hasta mejor.