Ricardo Dominguez Alcaraz

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Blog sobre Fotografía y la vida, que al final vienen a ser lo mismo.

Ansias

Somos unos ansias. Sí, tú también. Queremos todo rápido, queremos todo ya. De lo nuestro también: queremos hacerlo rápido y que la recompensa por hacerlo sea inmediata. Necesitamos que sea lo que sea, sea rápido y pronto a otra cosa. Luego nos quejamos porque, bueno, ¿qué sería de nosotros, humanos, sin quejarnos de todo tengamos razón o no?

Un ejemplo rápido, rápido: cuando trabajaba en una empresa de comida a domicilio (que no diré porque si quieren publicidad, que la paguen, que pasta tienen, entre otras cosas) nos instaban a hacer todo rápido. A mí, que voy a mi ritmo, me apretaban incluso más. Es que si lo hacía bien, no iba lo rápido que deseaban; y si lo hacía rápido, no lo hacía lo bien que debería. Así que uno de esos días les planteé la cuestión: o rápido o bien. Querían las dos, pero las dos no podían ser. Al final eligieron "rápido". Bueno, un imperio de pepperoni y barbacoa no crece haciendo las cosas bien.

El refranero español, que es muy sabio, aunque supongo que los demás refraneros del mundo también lo serán, tiene un refrán que dice que para hacer las cosas bien hay que "ir despacito y con buena letra". Soy mucho de ese refrán, me identifico bastante con él. Creo fervientemente en la necesidad de hacer las cosas bien, en que sean de calidad, aunque se tarde. Antes que la cantidad, la calidad. Antes que correr sin sentido, ir despacio, disfrutar y aprender del entorno por donde transitas. Hace un tiempo, en una entrevista, me preguntaron acerca del por qué no tengo en mi web un cuerpo de trabajo amplio. No recuerdo bien qué respondí, pero supongo que iría sobre esto que os estoy contando: no quiero correr, no debo correr. A veces tampoco puedo, lo que puede ser beneficioso: los proyectos se cuecen a fuego lento y cuando están listos suelen tener más sabor.

Entre los compañeros/as fotógrafos/as existe la sensación de que tienes que estar siempre ahí, con algo nuevo que enseñar, que exponer, que incluir en un libro. Algo para que tu nombre no deje de sonar. Algo que haga que te entren likes, comentarios, seguidores y palmaditas en la espalda de forma regular. Se vive en una ansiedad constante por ser, por estar, por parecer, por tener una imagen de éxito profesional (y por ende personal). Estamos zumbados. Como toda persona, así en general. Si no, daos una vuelta por vuestro barrio o por cualquier red social. Todos vivimos de nuestra imagen y en el terreno de la creación (de imágenes), también.

¿Vale la pena esa ansiedad? Pues habrá opiniones para todos los gustos dependiendo de tu propia experiencia y expectativas. A mí esa ansiedad no me vale la pena. Igual es por mi carácter, que es bastante tranquilo y calmado. Igual si fuera más nervioso tendría más de lo que tengo, pero lo dudo: lo que tengo, lo tengo gracias a esta forma calmada de hacer las cosas. Se refleja en mis imágenes de hecho. Creo que el tiempo es lo único que te permite desarrollar bien un trabajo, un pensamiento, una forma de hacer (y de ver). Es lo único que te puede dar juicio a la hora de tomar decisiones. Es totalmente necesario tomarse tiempo.

Pero nos puede la ansiedad. Necesitamos parecer activos. Sí, "parecer" es el verbo, no el "ser": "parecer". Necesitamos ser vistos como personas y fotógrafos/as dinámicos, ligeros, dominantes y omnipresentes. Las redes sociales ayudan a ello, pero en nuestro ADN ya nos viene dado, así que éstas sólo hacen que desarrollar y llevar al siguiente nivel ese deseo de ser y, sobretodo, de parecer que se es.

Vemos por todos los lados fotos, muchas fotos sueltas y pocos proyectos largos, profundos. Muchas fotos sin sentido. Muchos proyectos cogidos con alfileres. Vemos mucho de todo. No me atrevo a decir si vemos mucha calidad o no. Aquí volvemos a lo subjetivo: ¿qué es la calidad fotográfica? Por mi parte, creo que la hay. Aunque hay que saber donde se mira. Hay gente haciendo proyectos extraordinarios. Eso sí, muchos de ellos están escondidos, tapados o ahogados entre cientos y miles de imágenes y proyectos ramplones y egocéntricos bien promocionados por tal o cual que, en el fondo, sólo buscan llamar la atención, buscan likes en redes o simplemente un poco de amor. Y oye, no pasa nada, cada cual a su rollo. Pero justamente por esto te das cuenta de que mucha gente no quiere tomarse tiempo en hacer fotografías y ni hablar de proyectos largos y profundos: sólo quiere hacer fotografías para parecer algo o alguien.

Hoy no se estila ser una hormiguita que va sin prisa pero sin pausa. Hoy se estila ser, querer ser, parecer ser una estrella, brillante, fugaz, luminosa y refulgente por la que su trabajo sólo es bueno si tiene muchos likes o es capaz de arrastrar a muchos seguidores dentro y fuera de la red. Ya no se estila estar años trabajando y desarrollando un proyecto, una mirada, una forma de ver el mundo y así poder explicarlo con una voz propia. Hoy sólo se quiere y se busca (por lo menos por cierto sector de la industria cultural) una foto efectista, un proyectito corto, llamativo, rompedor (?), impactante y que no tenga ningún sentido para que alguien con galones autoimpuestos de "experto" lo explique a la multitud profana y le haga creer que lo que ve es algo visionario, es la hostia, super fresco, con un discurso artístico superior (!) que va más allá de lo que se hace y por todo eso es super necesario para todos nosotros, simples mortales, que lo adoremos y reverenciemos (y compremos). ¿El negocio del arte? El negocio del arte.

No se estila que las cosas duren. Ni las imágenes, ni lo que te hacen sentir. De hecho, ahora mismo dudo que muchas personas que las vean se las queden mirando más de dos segundos. ¿Cómo se puede comprender una imagen si casi ni se la ve durante un tiempo? ¿cómo se puede leer y dejar que te hable si casi ni te has dado cuenta de lo que hay en ella? Imposible. Así que, en consecuencia, se hacen y consumen por todos y en todas partes esas imágenes "arco iris", ultra saturadas, con HDR (mal hecho) por todos los lados y sin sentido alguno, con 2509 filtros para que la imagen parezca algo que no es, hechas con angulares extremos, ultra enfocadas y en 4K, por supuesto. Fotos pornográficas (lo porno no sólo son tetas y penes) Fotos que se jartan de ser cercanas, profundas e intensas y que ni siquiera rozan la superficie de lo que pretenden hablar, porque no quieren, pero sobretodo (y ahí está la desgracia) porque no saben ni quieren saber mientras les sigan llegando los likes.

Mucha culpa de esto es por que no queremos perder el tiempo en hacer las cosas, aunque esa cosa sea tu propia obra y tu propia vida. Y así justamente es como se malgasta, en mi opinión, el tiempo que tenemos. Por parte de todos: de quienes veis y consumís las imágenes (que deberíais ser más críticos con lo que veis) y por parte de quienes las hacemos (que deberíamos ser más exigentes con lo que hacemos y con cómo lo hacemos).

La Fotografía es un lenguaje. Sobretodo y ante todo. Para aprenderlo, usarlo y expresarse con él hace falta tiempo. Pero todo hoy es cuestión de necesidades urgentes y de las “necesidades del mercado”. Todo es bastante deprimente, para qué engañarnos.